neurociencia habitos

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar? ¿Cómo superar las barreras de la inercia e incorporar nuevas rutinas?

Tenemos 20.000 pensamientos cada día, ¿cómo íbamos a poder avanzar en el día a día si tuviéramos que pensar en cada uno de ellos? El café que tomamos, la calle que elegimos para ir a trabajar y muchas decisiones continuas las automatizamos por una cuestión de eficacia.

Ahora bien, podemos romper ciertas rutinas que nos llevan a ser menos felices o funcionales.

¿Cómo transformar los hábitos con la neurociencia?

Nieves Pérez, fundadora de ANE, la Academia de Neurociencia, lo explica en este vídeo.

A lo largo de la historia se ha olvidado muchísima sabiduría ancestral que ahora estamos recopilando con la neurociencia y con otras disciplinas. Ni somos malos por naturaleza, ni hay nada malo en nosotros. Nuestro cuerpo realmente parte de la salud, se trata simplemente de mantenerlo en la salud y de no ir al otro extremo para que entre en enfermedad o en desequilibrio.

Si queremos crear un hábito, es importante que usemos también la imaginación. Tiene que estar conectado con algo familiar, que podamos visualizar. Tiene que estar conectado con algo que conozcamos, con algo que nos resulte familiar. Porque la emoción juega un papel esencial en el cambio de hábitos, y no podemos pretender hacerlo solo con la parte racional. Además, ambas están conectadas, van juntas aunque muchas veces se tiendan a separar tanto.

La conocida como memoria episódica es el tipo de memoria encargada de procesar y almacenar la información autobiográfica de cada uno y, en concreto, aquella faceta de las propias vivencias que puede ser expresada en palabras o en imágenes. Dicho de otro modo, es el conjunto de procesos psicológicos superiores que crea recuerdos narrativos acerca de la propia vida, aquello por lo que se ha pasado.

Por eso, para crear un nuevo hábito que todavía no hemos introducido, servirá mucho el replicarlo primero en nuestra mente. Se tratará de visualizarlo y de vivenciarlo como una autobiografía, como un episodio más que vamos integrando y nos lo vamos diciendo y así vamos creando esa realidad paralela. Nos visualizamos y se irá convirtiendo en una ruta neuronal que después nos sea más fácil realizarla en el día a día.

Después entra la importancia de crear el espacio para que suceda, facilitarnos el ambiente para poder hacer el cambio de hábito.

Lo siguiente es la propia satisfacción de ir lográndolo, conforme pasan los días y hemos ido reforzando esa nueva ruta neuronal.

También muy importante meditar, ¿por qué meditar? Porque cuando nosotros tenemos menos estrés vamos a tender menos a caer en las recompensas a corto plazo. Porque muchas veces los hábitos dependen de una meta a largo plazo. Entonces, si estamos agotados y estresados nos costará más resistir a la necesidad de resultados a corto plazo.

Por último, creer en nosotros, recordar las fortalezas y construir con resiliencia. Aquí hay un ejercicio fantástico de resiliencia: lanzas una línea mental hacia el pasado, hacia el momento donde naciste. Te giras incluso a aquel momento donde naciste y vas viendo los hitos de los logros que has hecho a lo largo de tu vida. A nivel profesional puede ser o a nivel personal también. Cada día apuntas, por ejemplo, tres hitos que después vas analizando cómo los logras. Así vas creando tu maletín de resiliencia con tus fortalezas mentales.

Descubre más aquí: https://ane.academy/ld_transforma-tus-habitos-con-neurociencia/

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