Nuestro cerebro en su origen de gestación es unisex y en días como los que corren, en los que aún la consciencia sobre el respeto entre sexos no ha llegado a todos los rincones comprender nuestras diferencias es muy importante e enriquecedor. Queremos compartiros un libro muy especial e interesante sobre las diferencias entre los cerebros masculino y femenino.

Te invitamos a investigar con nosotros con la lectura de este libro, para conocer aquello que nos une por naturaleza y comprender también aquellas características que nos hace a ambos sexos tan diferentes y complementarios.

Os dejamos en las manos de  la doctora Louann Brizendine – Profesora en Harvard San Francisco y neuropsiquiatra en la Universidad de California – que nos explica, según los últimas investigaciones de resonancia magnética funcional, cuáles son las diferencias entre ambos cerebros y cómo algunos cócteles bioquímicos relacionados especialmente con la testosterona influyen en la fisiología de los mismos.

 

portada libro el cerebro femenino

Portada libro El Cerebro Femenino de Louann Brizendine

 

“Hasta las 8 semanas de gestación del feto, el cerebro es unisex. Es a partir del noveno mes cuando se forman otros órganos y partes del cuerpo, incluyendo los genitales y es quí cuando comienza, en los fetos masculinos, una fuerte liberación de testosterona que llega al cerebro e influye en la creación y consolidación de determinadas las conexiones sinápticas.

En este momento los áreas de los fetos masculinos relacionados con la sexualidad comenzarán a experimentar un aumento de hasta el doble en sus células cerebrales, mientras que en el caso femenino la neurogénesis también se manifestará, pero con un reparto y consolidación sináptica más repartidos en los distintos áreas, fortaleciéndose especialmente áreas relacionadas con la comunicación, como el cuerpo calloso, una especie de muro que separa fisiológicamente los dos hemisferios.

La fisiología cerebral de ambos sexos es por tanto algo diferente en cuanto a densidad neuronal y bioquímica, pero en su fisiología, si comparásemos un cerebro masculino y uno femenino, veríamos que son prácticamente idénticos.

Cierto es, al fin y al cabo, que el comportamiento y funcionamiento de cada cerebro depende de sus conexiones neuronales y que estas se forman con nuestros aprendizajes, experiencias y percepciones, dando como resultado en cada individuo un cerebro absolutamente único”.

Tenemos en nuestras manos, por lo tanto, la llave maestra para el cambio hacia una sociedad que comprenda diferencias y respete individualidades.  Esta llave maestra es la educación y concienciación, no solo de niños y niñas, sino de los más grandes.

Si cada cerebro es un mundo, y todos estos cerebros co-creamos el mundo en el que vivimos y que percibimos… ¡Saquemos partido y ventaja a nuestras diferencias, disfrutemos de nuestras similitudes y apostemos por un mundo evolucionado y respetuoso!